La detención de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, ha sacudido los cimientos de la Casa Real. Este acontecimiento, ocurrido el pasado jueves 19 de febrero de 2026, representa un episodio más en la trayectoria de un hombre que ha pasado de ser considerado el hijo predilecto de la fallecida Isabel II, a ser objeto de escándalos y controversias.
El arresto de Andrés se relaciona con una presunta mala conducta en un cargo público, un hecho que ha generado un profundo impacto en la monarquía británica y en la opinión pública. Este suceso refuerza el cerco judicial que, con el paso de los años, ha ido aislando al príncipe, alejándolo de la imagen de héroe de guerra o playboy de la familia real que alguna vez tuvo.
En las últimas semanas, la presión sobre Andrés para que colaborara con la Policía en relación a sus vínculos con Jeffrey Epstein se intensificó. Epstein, acusado de liderar una red de abusos sexuales a menores, ha sido el centro de una polémica que ha salpicado al príncipe y lo ha llevado a enfrentar duras consecuencias.
A pesar de las negativas de Andrés y de sus intentos por desvincularse de los delitos atribuidos a Epstein, su madre y su hermano han tomado medidas para apartarlo de la vida institucional. En octubre pasado, Carlos III le retiró el título de príncipe, considerando insuficientes sus gestos anteriores de renuncia a honores y funciones. Además, se le ordenó abandonar el palacio de Windsor y trasladarse a la finca de Sandringham, en Norfolk, como señal de distanciamiento definitivo.
El caso que ha marcado el declive de Andrés se remonta a 2015, cuando Virginia Giuffre lo denunció en un tribunal de Florida por presuntos abusos sexuales cuando era menor de edad, dentro de la red liderada por Epstein. A pesar de las negativas iniciales del príncipe, las pruebas y testimonios en su contra han ido cobrando fuerza con el paso de los años.
En 2019, la publicación de imágenes de Andrés en la mansión de Epstein en Nueva York reavivó la controversia. Ese mismo año, el príncipe anunció su retirada de la vida pública. En 2021, Giuffre presentó una demanda civil en Nueva York, y en 2022 se reveló un acuerdo confidencial de 2009 que no logró frenar el proceso judicial. Finalmente, en 2025, tras la muerte de Giuffre en un aparente suicidio, Andrés se vio nuevamente en aprietos al difundirse un correo de 2011 que demostraba su prolongado contacto con Epstein.
Este cúmulo de pruebas y antecedentes ha llevado al príncipe Andrés a enfrentar la Justicia, culminando en su reciente detención en su cumpleaños número 66. Este triste episodio marca un hito en la historia de la monarquía británica y en la vida de un hombre que ha pasado de la gloria a la polémica, envuelto en un escándalo que ha sacudido los cimientos de la Casa Real.