Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura de Ecuador, presentó su renuncia irrevocable el 18 de febrero, justo horas antes de que la Asamblea Nacional se reuniera para tratar su juicio político. La renuncia de Godoy se produce en medio de acusaciones de inoperancia y presuntas presiones a un juez anticorrupción.
Desde su llegada a la presidencia del Consejo de la Judicatura en 2024, la gestión de Mario Godoy ha estado rodeada de cuestionamientos públicos y tensiones políticas. Se le acusa de permitir presiones a jueces y de no garantizar la independencia judicial durante su mandato.
En particular, el caso del juez Carlos Serrano, quien denunció presiones para favorecer a un narcotraficante en un juicio, ha sido el detonante de su juicio político. Godoy ha defendido su gestión, argumentando que es víctima de un complot político en su contra.
La renuncia de Godoy llega justo antes de que la Asamblea Nacional se reúna para tratar su juicio político. La Comisión de Fiscalización recomendó proceder con el enjuiciamiento, basándose en las acusaciones de negligencia en el ejercicio de sus funciones.
Godoy, en su renuncia, expresó que considera que la institucionalidad debe estar por encima de cualquier persona y que las condiciones políticas actuales dificultan su labor de servir a la institución y al país.
La renuncia de Mario Godoy supone un giro en la situación política y judicial de Ecuador. Ahora, la Asamblea Nacional deberá decidir cómo proceder tras la dimisión del presidente del Consejo de la Judicatura. Se espera que el juicio político continúe su curso, a pesar de la renuncia de Godoy.
La incertidumbre reina en el ambiente político del país, mientras se espera que se aclaren las acusaciones y se tome una decisión definitiva respecto al futuro de la justicia en Ecuador.