A través de un comunicado, el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil informó que el incendio en el edificio Multicomercio había sido controlado después de 36 horas de arduo trabajo. Sin embargo, la reaparición de una columna de humo el siguiente día indicó que aún quedaban desafíos por enfrentar.
El gerente de la Empresa Pública Municipal para la Gestión de Riesgos y Control de Seguridad de Guayaquil, Álex Anchundia, detalló que dos puntos dentro del edificio se reactivaron, desencadenando una nueva fase de combatir las llamas. La presencia de humo en la zona motivó la recomendación de utilizar mascarillas, especialmente para aquellos con problemas respiratorios. La incidencia del viento también jugó un papel en la propagación de la humareda.
Más de 400 familias fueron evacuadas como medida preventiva, mientras que se estableció un perímetro de seguridad alrededor del edificio. La presencia de animales en locales comerciales cercanos también generó preocupación, resultando en un exitoso rescate de 143 animales. Las labores de los Bomberos se vieron respaldadas por un despliegue masivo de unidades de varios cantones aledaños.
El colapso parcial de torres dentro del edificio evidenció la gravedad de la situación, con altas temperaturas que debilitaron la estructura metálica. La posibilidad de una demolición del edificio se planteó como medida necesaria, dada la magnitud de los daños. El impacto ambiental y la calidad del aire también fueron temas de atención, con autoridades locales monitoreando la situación de cerca.
El incendio en el edificio Multicomercio de Guayaquil no solo puso a prueba la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia, sino que también generó reflexiones sobre la seguridad de las edificaciones en zonas comerciales. La colaboración entre diferentes entidades y la rápida evacuación de personas y animales fueron aspectos destacados en medio de la crisis.
A pesar de los desafíos y las consecuencias del incendio, la respuesta coordinada de los Bomberos y otras instituciones permitió controlar la situación y evitar pérdidas humanas. La evaluación de los daños, la atención a las personas afectadas y la planificación de medidas preventivas para futuras emergencias se vuelven prioritarias en el proceso de reconstrucción y recuperación de la zona afectada.