Santiago Díaz, exasambleísta de la Revolución Ciudadana, se encuentra en el centro de la polémica desde julio del 2025, cuando fue detenido bajo acusaciones de abuso sexual a una niña de 12 años. Sin embargo, recientemente se ha dado a conocer que Díaz ha estado disfrutando de un peculiar privilegio: pasear, comer y recibir visitas en un centro médico de Conocoto, en el Valle de Los Chillos, en Quito. Las imágenes de este exfuncionario en su día a día han generado indignación y cuestionamientos sobre la transparencia del sistema judicial.
Resulta que Díaz había estado visitando el Centro Especializado en Rehabilitación Integral (CERI) de Conocoto de forma regular durante los últimos tres meses, aprovechando la posición de su cuñado, Andrés Vinueza, como director de dicho centro de salud. Esta situación, que parecía pasar desapercibida, fue revelada al público recientemente, provocando un escándalo que no ha dejado indiferente a nadie. El Ministerio de Salud Pública, al enterarse de esta irregularidad, tomó medidas inmediatas y decidió desvincular a Vinueza de su cargo, reafirmando su rechazo al uso indebido de poder por parte de las autoridades de salud para satisfacer intereses personales.
El 30 de enero del 2026, Santiago Díaz sorprendió a todos al decidir colaborar con la justicia en el caso conocido como Caja Chica, el cual investiga presuntos aportes económicos del Gobierno de Venezuela a la campaña presidencial de la Revolución Ciudadana en el 2023. Este gesto inesperado por parte del exasambleísta ha abierto nuevas líneas de investigación y ha puesto en tela de juicio la integridad de ciertos sectores políticos. A pesar de su detención y de las graves acusaciones en su contra, Díaz parece estar dispuesto a dar un giro en su historia y a enfrentar las consecuencias de sus actos.
El caso de Santiago Díaz, exasambleísta envuelto en acusaciones de abuso sexual y presuntos escándalos de corrupción, ha puesto de manifiesto la fragilidad de nuestro sistema judicial y la necesidad de una mayor transparencia y ética en la política. La sociedad espera respuestas claras y contundentes por parte de las autoridades competentes, así como una verdadera rendición de cuentas por parte de aquellos que ejercen el poder. Mientras tanto, el caso de Díaz sigue siendo un recordatorio de que la justicia, aunque a veces lenta, tarde o temprano llega para todos.