La corrupción en España ha empeorado por quinto año consecutivo, según el índice de percepción de corrupción elaborado por expertos internacionales. En el último año, el país ha caído un punto en este índice, manteniéndose en niveles por debajo de regímenes autoritarios como Ruanda o Arabia Saudí. Concretamente, España pasó de 56 a 55 puntos en el último año, situándose en una posición preocupante en comparación con otros países.
Transparencia Internacional ha presentado su informe anual correspondiente a 2025, destacando que la corrupción está empeorando a nivel mundial. Incluso en democracias consolidadas, se ha registrado un aumento de la corrupción en un contexto de debilitamiento del liderazgo. El índice muestra una puntuación promedio mundial de 42 sobre 100, el peor nivel en más de una década. Más de dos tercios de los países evaluados obtuvieron una puntuación inferior a 50, lo que refleja una tendencia preocupante que requiere atención continua.
La corrupción tiene un impacto significativo en la sociedad española, afectando la confianza en las instituciones públicas y minando la democracia. Desde el tráfico de influencias hasta el enriquecimiento ilícito, la corrupción se manifiesta de diversas formas en el ámbito político y social. Es crucial abordar este problema de manera integral, fortaleciendo las leyes y promoviendo una cultura de transparencia y rendición de cuentas. La lucha contra la corrupción es un desafío constante que requiere la colaboración de todos los sectores de la sociedad para lograr un cambio real y duradero.