La XVII Bienal de Cuenca culminó con una impactante ceremonia en el Teatro Sucre, donde el artista cuencano Fernando Falconí se destacó al recibir dos importantes premios por su obra Son de las Malvinas. Este evento, que se llevó a cabo durante 100 días en 13 espacios patrimoniales del Centro Histórico y 10 sedes paralelas, marcó un hito en la escena artística ecuatoriana.
Son de las Malvinas, la obra que le valió a Fernando Falconí el reconocimiento del público y la oportunidad de una estancia en la Feria ARCOMadrid, es un trabajo interdisciplinario que combina instalación, video, sonido y archivo documental. La obra aborda el caso de los cuatro niños desaparecidos en el barrio Las Malvinas en Guayaquil, generando reflexiones profundas sobre la memoria colectiva y la búsqueda de respuestas.
La XVII Bienal de Cuenca logró reunir a 53 artistas de diferentes países, atrayendo a un total de 120.046 visitantes, una cifra que superó ampliamente las ediciones anteriores. Este éxito se debió en parte a la programación diversa que se desplegó en museos, galerías y edificios históricos, creando espacios de encuentro entre el arte contemporáneo y un público variado. La presencia de turistas locales, nacionales y extranjeros, así como de delegaciones estudiantiles, enriqueció la experiencia artística y cultural para todos los asistentes.
En resumen, la XVII Bienal de Cuenca fue un evento inolvidable que destacó el talento de artistas como Fernando Falconí y promovió el diálogo entre el arte contemporáneo y la sociedad. Una experiencia enriquecedora que dejó una huella imborrable en todos los que tuvieron la oportunidad de disfrutarla.