Una reciente investigación de la organización de transparencia Corporate Europe Observatory (CEO) reveló la intensa actividad de lobby por parte de grandes empresas tecnológicas como Meta, Google, TikTok y Snap. Estas compañías han estado presionando para bloquear o diluir medidas de la Unión Europea destinadas a combatir la adicción a las redes sociales.
Según el informe de CEO, los gigantes tecnológicos y sus grupos de lobby han mantenido un contacto privilegiado con los responsables de la toma de decisiones de la Comisión Europea en el contexto de la elaboración de la futura Ley de Equidad Digital (DFA). Esta ley tiene como objetivo abordar el diseño adictivo de las redes sociales y las prácticas desleales de personalización, entre otras medidas. La organización insta a los responsables de la Unión Europea a plantarse frente al lobby de las Big Tech y proteger el interés público.
De acuerdo con la investigación, funcionarios de la Comisión Europea se reunieron más de 100 veces con lobistas de Meta, Google, TikTok y Snap desde diciembre de 2024, lo que representó el 83% de las reuniones de lobby sobre la DFA. En contraste, menos del 14% de las reuniones se llevaron a cabo con ONG y sindicatos. Durante estas reuniones, los grupos de presión promovieron argumentos cuestionables en contra de la regulación europea, desde llamamientos a la autorregulación hasta afirmaciones de que las nuevas normas afectarían la competitividad de la UE.
El informe de CEO, titulado "Adictos al algoritmo: cómo las Big Tech hacen lobby para mantenernos enganchados a las redes sociales", también señaló que los lobistas de Meta presentaron afirmaciones engañosas sobre la seguridad de Instagram para las mujeres jóvenes. La organización advirtió que la reciente disminución de la transparencia por parte de la Comisión Europea dificulta el escrutinio de la influencia de las Big Tech.
Otra investigación conjunta de CEO con LobbyControl, publicada en octubre de 2025, reveló que las empresas tecnológicas dedican más de 151 millones de euros al año para ejercer presión en el proceso legislativo en Bruselas. Esto representa un tercio más de lo que gastaban en lobby en 2023. Estos hallazgos plantean interrogantes sobre quién realmente está controlando las decisiones que afectan a millones de usuarios de redes sociales en Europa.
En resumen, la influencia de las grandes tecnológicas en la regulación de las redes sociales es un tema preocupante que requiere una mayor transparencia y control por parte de las autoridades europeas. Es fundamental proteger el interés público y garantizar que las medidas adoptadas sean en beneficio de los usuarios y no de las empresas que buscan maximizar sus beneficios a costa de la adicción de los usuarios.