El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que no asistirá al Super Bowl de febrero y ha expresado su desaprobación hacia los artistas seleccionados para el espectáculo del medio tiempo, Bad Bunny y Green Day.
A pesar de que Trump ha manifestado su interés en asistir al evento, ha mencionado que no estará presente debido a que el Levi's Stadium en Santa Clara, California, donde se llevará a cabo el partido, se encuentra demasiado lejos. El presidente ha señalado que le gustaría ir y que ha sido bien recibido en anteriores ediciones del Super Bowl.
Tanto Bad Bunny como Green Day han sido críticos abiertos de las políticas del presidente Trump, especialmente en temas relacionados con la inmigración. El cantante puertorriqueño ha expresado su descontento con las políticas antiinmigrantes, mientras que el vocalista de Green Day, Billie Joe Armstrong, ha mostrado su apoyo a manifestantes en Minneapolis contra las redadas a inmigrantes realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
A pesar de las críticas de Trump, la NFL ha anunciado que Green Day será la banda principal en el Super Bowl LX, en una celebración que busca honrar a las leyendas de la liga y conmemorar 60 años de historia del evento. Tim Tubito, director de eventos de la NFL, ha expresado su entusiasmo por crear una celebración colectiva para los aficionados tanto en el estadio como alrededor del mundo.
En resumen, la ausencia de Trump en el Super Bowl, su crítica a los artistas seleccionados y las opiniones encontradas sobre el espectáculo han generado controversia en torno a uno de los eventos deportivos y de entretenimiento más importantes del año. El debate sobre la relación entre política, música y deporte sigue vigente en un contexto donde las opiniones divergentes son cada vez más visibles en la esfera pública.